Era Pre-Digital: No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió

Era Pre-Digital: No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió

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Joaquín Sabina escribió una canción en 1990, una década antes de que empezara el boom digital. Su estribillo más famoso dice: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió” y quizá fue una premonición a lo que muchos años después pasaría: los más jóvenes, aquellos que no conocieron la belleza de lo analógico y sus virtudes, añorarían aquello que, para ellos, no ha pasado; y harían que suceda una vez más, reencontrándose con la era pre – digital.

¿Cuál era tu ritual para poner un vinilo en el tornamesa?

Un tornamesa que evoca nostalgia la era pre digital

Yo sacaba el disco de su funda con cuidado y lo ponía en el plato con solemnidad, bajando la aguja lentamente. Era casi una ceremonia. Todos los que hemos usado tocadiscos, sabemos que existe un chasquido inicial que aparece antes de que la música complete el espacio. 

Antes, cuando la vida iba más lento, incluso escuchar música era un ritual. No bastaba con deslizar a la derecha o la izquierda. Debíamos detenernos a elegir, a buscar, a disfrutar.

Hasta hace poco, ese y muchos otros rituales del mundo analógico parecían haber quedado en la memoria de quienes tuvimos el privilegio de disfrutarlos. Pero dicen que la vida es cíclica y que “las modas vuelven”, así que hoy están de vuelta, porque las generaciones más jóvenes, como los GenZ y los millennials, descubrieron que la tecnología y la inmediatez no son siempre la mejor idea.

Lo analógico vs. lo digital:

La tornamesa y el vinilo son símbolos perfectos de la nostalgia pre-digital. 

Quienes somos de la Generación X, recordamos con nostalgia las tardes y los fines de semana en las tiendas de vinilos escogiendo el disco con el que agrandaríamos nuestra colección. O las noches con nuestros amigos intercambiando discos para aprovechar en escuchar los que ellos ya tenían.

Para las nuevas generaciones, comprar un tornamesa e ir a una tienda de vinilos es una experiencia distinta, porque no es su opción por defecto para escuchar música, sino la novedad. Esto, para ellos, es un mundo nuevo. Tal vez como lo fue para nosotros el iPod o el Spotify. Ellos están descubriendo un mundo analógico que les resulta extraño, pero emocionante, porque los conecta con una sensibilidad propia que no conocían, porque no existe en la experiencia digital. Tocar. Mirar. Oler. Sentir. Están descubriendo un nuevo mundo de la forma en la que todos los seres humanos reconocemos el mundo: con los sentidos.

Es como si ambos mundos se dieran la mano en cada giro del tornamesa.

Los 60, 70, 80 y su nostalgia:

Más allá del objeto, ¿qué buscan las nuevas generaciones en aquello que “ya había pasado de moda”? ¿Por qué quieren dejar de lado, así sea por un momento, la inmediatez de la tecnología y acoger la lentitud de lo analógico?

Yo sé, aunque me acusen de romántico, que hay mucho más que moda o tendencia en esta decisión. Sé que lo que desean es un reencuentro con su propio yo. Hacer un “stop” a la velocidad con la que han vivido toda su vida, porque crecieron con la tecnología y la inmediatez y, quizá, todo lo que extrañan también “pasó muy rápido”, y sus recuerdos son efímeros. Su mente les puede estar pidiendo paz. Calma. Lentitud.

Y, lo que pudo empezar como una “moda vintage”, se convirtió en una esperanza para parar. Para conocer nuevas emociones. Para reconocerse en otros estados de ánimo. Para escuchar sonidos que no habían escuchado. Para tocar otras texturas. Para encontrar otras pasiones.

Es aquí cuando nosotros, los que somos nativos analógicos y aprendices tecnológicos, nos volvemos sus referentes. Somos una fuente de inspiración y tenemos la posibilidad de convertirnos en el punto que conecte nuestro pasado con su presente.

Podemos enseñarles, con nuestros recuerdos, cómo es vivir con más calma, con intención. Qué se siente tener conexión real y yo sé que todos aquí estamos listos para compartirlo.

¿Quieres sentir la nostalgia en el cuerpo? ¡Te regalo este playlist!

Hits 80s y 90s

¿Por qué es tan fuerte la nostalgia?

1. La fisicalidad del objeto:

Los objetos del pasado que quedaron obsoletos y fueron reemplazados por la tecnología, y hoy han vuelto, puede ser tocados. Puedes sostenerlos, olerlos, admirar el arte de su portada. Es un recordatorio de que no todo en la vida debe ser virtual para ser valioso.

2. El sonido imperfecto:

En los aparatos de música, como el tornamesa, está ese pequeño crujido al inicio o los ligeros saltos en el disco que hacen que la música suene más humana, más viva. Para muchos, estas imperfecciones crean toda la experiencia.

3. El ritmo lento y deliberado:

Usar estos aparatos toma tiempo. Ya sea el tocadiscos, un teléfono de mesa, la cámara de fotos de rollo, una videograbadora, etc. Este contraste con la inmediatez se percibe casi como una forma de meditación.

4. La generación de comunidad:

Existen grupos aficionados o expertos a determinados temas, ferias o grupos de redes sociales que comparten conocimientos, experiencias o sus colecciones. Por ejemplo, tengo amigos que hacen parte de un grupo de coleccionistas de vinilos.

Retrato vintage que evoca nostalgia la era pre digital

Ejemplos de objetos que representan la nostalgia pre-digital:

Hasta la primera década de 1990, la vida iba más lento. No sentíamos ansiedad si se nos acababa la batería del celular y aún no llegábamos a casa, porque ni siquiera teníamos un celular. No nos angustiaba no tener una cuenta premium en Spotify o YouTube Music, porque tampoco teníamos internet, y no lo necesitábamos. No nos daba ansiedad que nuestros amigos no respondan los mensajes a los 5 segundos, porque no mandábamos mensajes, sino que llamábamos a su casa, y a veces no podían ponerse al teléfono. 

Sin duda, la vida iba despacio y se disfrutaba más, porque estábamos obligados a disfrutarla. Hoy parece que estamos obligados a correrla, a vivirla en 2X. A leer en diagonal para leer más rápido.

Estos son algunos de esos objetos que estuvieron en la vida de los GenX y que nos hicieron felices yendo lento:

1. Walkman y casetes, nuestro soundtrack de juventud:

El Walkman, lanzado por Sony en 1979, revolucionó la forma en que escuchábamos música y nos ofreció la posibilidad de crear momentos íntimos.

Hoy, tanto los Walkman como los casetes están de vuelta. Bandas actuales lanzan sus álbumes en este formato para satisfacer a fans que buscan algo más que una playlist digital. Marcas como Urban Outfitters han impulsado este resurgimiento al vender reproductores de casetes junto con compilaciones modernas.

¿Te imaginas volviendo a rebobinar la cinta con un lapicero?

Un Walkman y casetes que evoca nostalgia la era pre digital

2. Cámaras instantáneas, un pequeño lujo que abraza el alma

La Polaroid se ha convertido en un ícono de la nostalgia pre-digital. En una época donde las fotos pueden ser retocadas al extremo, estas cámaras nos recuerdan que el recuerdo está en el momento. El proceso de tomar una foto, esperar a que se revele, y tener un recuerdo físico es una experiencia que ni la mejor cámara digital puede igualar.

Los usuarios, especialmente los GenZ, aprecian el valor de tener algo tangible que puedan tocar y compartir en el mundo físico.

Cámaras instantáneas que evoca nostalgia la era pre digital

3. Máquinas de escribir, la nostalgia no caduca

Aunque podrían parecer relegadas a la historia, las máquinas de escribir han encontrado un nuevo público entre escritores, artistas y creativos que buscan desconectarse de las distracciones digitales. Escribir en una máquina requiere concentración y deliberación, ofreciendo una experiencia completamente diferente a la de un teclado moderno.

Este no es un objeto para todos. Pero sin duda, quienes aman escribir, encontrarán en una de ellas una emoción muy grande. Sentarse frente a una máquina de escribir con una página en blanco, los hará sentir como un Hemingway escribiendo El viejo y el mar.

Máquinas de escribir que evoca nostalgia la era pre digital

4. Consolas de videojuegos retro, para todo niño interior

Varios juegos famosos de hace décadas, como la NES de Nintendo, el Atari, o la Game Boy, han sido relanzadas en ediciones clásicas, apuntando a la nostalgia de quienes crecieron con ellas, como al interés de los más jóvenes que no las conocen, pero quieren experimentar con videojuegos fuera de la pantalla de la computadora.

¿Imaginas volver a instalar tus mandos y sentarte frente al televisor a jugar Mario Bros con tu hijo de 16 años?

Consolas de videojuegos retro que evoca nostalgia la era pre digital

5. Teléfonos de disco, llamadas sin botones, ni baterías, ni inmediatez

Levante de la mano todos los de la Generación X que tuvieron un teléfono de disco sobre una mesita de ratán con las páginas blancas y amarillas en la parte de abajo. ¡Yo también!

Hoy es impensable encontrar uno de estos en la casa de alguien, ni de nuestras abuelitas. Es más, la última vez que vi uno fue en un museo de Telefónica en Madrid.

Pero volver a usarlos ofrece una desconexión total de la tecnología que ofrece los smartphones, donde tenemos el mundo a la mano, metafórica y literalmente hablando. Y esto es lo que está buscando la nueva generación. Silencio.

Teléfonos de disco evoca nostalgia

6. El VHS, ver películas sin HD; pero con ilusión

En los 80 todos tuvimos una caja rectangular debajo de nuestra televisión analógica en casa. Era una caja que hacía magia. Tenía un entrada secreta en donde le cabía una especia de casete grande y, presionando un botón, aparecía en la pantalla una película que nos mantenía entretenidos un par de horas.

Esta caja se llamaba VHS. Fue el sucesor de Betamax y el antecesor del DVD. Y fue el responsable de tardes y noches inovidables en familia. Porque claro, en esa época no teníamos acceso de cientos de películas, quizá ni a docenas. Algunas las comprábamos, otras las alquilábamos y otras las intercambiámos con nuestros amigos. Y aprovechábamos los fines de semanas para ver la película nueva entre todos en casa.

Hoy, las generaciones jóvenes tienen miles de películas a la distancia de un click en las plataformas de streaming, tanto así que pasan más tiempo eligiendo una, que viéndola. Por eso están atraídos por el VHS y lo han traído de vuelta. En algunas tiendas “vintage” ya lo están vendiendo y los GenZ se sienten maravillados por ver películas de “pésima calidad” visual, si las comparan con las actuales, pero con una magia que no conocía. Con un ritual que no imaginaban que podía existir para poner una película.

VHS

7. Juegos de mesa clásicos, diversión sin luz azul

Jugar Monopoly siempre fue divertido. Pero, como en todo lo demás, la tecnología desplazó también los juegos de mesa. Y eso está cambiando.

Desde hace un tiempo, las reuniones se están convirtiendo en momentos donde las personas buscan desconectar, dejan sus celulares a un lado y se disponen a jugar juegos de mesa. Scrabble, Pictionary, Uno, entro otros están de vuelta. 

 Juegos de mesa clásicos

8. Cámaras de carrete que ponen un límite 

Hoy podemos tomar miles de fotos de un mismo lugar o postura, y luego elegir solo una (o ninguna). Pero antes eso era impensable. Mamá o papá nos mandaba al paseo del colegio con nuestra cámara de carrete de 12 o 24 fotos y tenía que alcanzarnos. No podíamos desperdiciar ninguna. Luego, ese carrete lo llevábamos a revelar y volvíamos al día siguiente por las fotos. Recién en ese momento sabíamos qué fotos habían salido y cómo habían salido.

Tomar fotos con carrete era una odisea y una experiencia extrema. 

Las generaciones más jóvenes lo están volviendo a usar, porque la experiencia es muy bonita. Quizá están aburridos de la facilidad y el poco misterio que hay en tomar fotos con las cámaras de sus celulares y quieren disfrutar del misterio que nosotros tuvimos.

Cámaras de carrete evoca nostalgia

9. Discman y MiniDisc, sucesores digitales del Walkman

No fueron tan populares como el Walkman, pero tuvieron su momento de gloria en los 90. Hoy, se están posicionando entre coleccionistas y aquellos que buscan una experiencia auditiva diferente.

Discman

Generación X: Los guardianes del legado

Tuvimos que adaptarnos, y rápido, a vivir en dos mundos: uno donde el reloj iba a su ritmo y otro donde la inmediatez apuraba al tiempo y este nos apuraba a nosotros. Pero hoy parece que nos empezamos a convertir en el puente que conecta ambos momentos.

Y esto no puede ser una casualidad.

Yo siento que es la saturación de lo saturado.

Lo saturado de información.

Lo saturado de libros por leer.

Lo saturado de países por conocer.

Lo saturado de idiomas por aprender.

Y todo esto lo debimos haber hecho ayer.

Son las generaciones más jóvenes, aquellas que nacieron con la tecnología y la inmediatez, quienes están sufriendo más sus consecuencias, porque no han tenido un tiempo de vivir con calma. No conocen la época en la que “el reloj iba a su tiempo”, y en este momento solo quieren apagar todas las computadoras del mundo, colapsar el sistema y descansar.

Por eso están trayendo a la actualidad todos estos objetos que para nosotros fueron la normalidad y que hoy añoramos, pero que ellos recién descubren y ven con gratitud y sorpresa, porque les dan eso que buscan: paz, distancia, tiempo.

Y propongo que nos tengan aquí, como sus guías, en este encuentro con nuestro pasado que, para ellos, es su presente. Nosotros podemos sentarnos alrededor de un tornamesa con vinilos y contarles historias de cuando enamoramos a una novia con una canción, o de nuestra primera decepción. Y enseñarles como se rebobina con un casete con el lapicero.

De alguna manera, la Generación X se ha vuelto a poner de moda para recordarle a adultos y a jóvenes que la vida no se mide en años ni en likes. Se mide en tiempo, en momentos, en experiencia.

Guille.

Soy Guillermo González Pimiento, especialista y TOP VOICE de LinkedIn.

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